Quizás porque mi niñez
sigue jugando en tu playa
y escondido entre las canas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
a donde quiera que vaya.
y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas.
Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno,
que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul
para que pintes de azul
tus largas noches de invierno.
A fuerza de desventuras,
tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos
se acostumbraron mis ojos
como el recodo al camino.
Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino.
Tengo alma de marinero.
Y que le voy a hacer si yo…
Nací en el Mediterráneo.
Nací en el Mediterráneo.
Y te acercas y te vas,
después de besar mi aldea,
jugando con la marea,
te vas pensando en volver.
Eres como una mujer,
perfumadita de brea,
que se añora y que se quiere,
que se conoce y se teme, ay.
Si algún día para mi mal
viene a buscarme la parca,
empujad al mar mi barca,
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.
Y a mi enterradme sin duelo,
entre la playa y el cielo.
En la ladera de un monte
mas alto que el horizonte.
Quiero tener buena vista.
Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista.
Cerca del mar, porque yo…
Nací en el Mediterráneo.
Nací en el Mediterráneo
Desde que tengo conciencia de mi mismo y una mínima idea sobre la música soy un amante del Jazz. Tras muchos (en realidad pocos) años de escuchar Jazz y encontrar miles de sentimientos diferentes en una misma canción he llegado a una conclusión. Miento, es una deducción o un plagio de una idea de mi maestro (también llamado papi). El Jazz es música nocturna y callejera
Mi padre dice que el Jazz le recuerda a las calles desiertas iluminadas vagamente por una farola tuerta y empapadas de un ruido lejano e intermitente. Y creo, mal me pese, que tiene razón. Yo soy el primero que, por norma no establecida, escucha jazz de noche. Y si, muchas veces he escuchado jazz a la luz del día, pero no sabe igual. La noche, la soledad, la tranquilidad de un silencio ruidoso, la mente despejada y la genialidad. Así es como vivo el Jazz.
Imaginad por un momento un grupo de jazz.
Veis a un grupo de músicos negros (que son sus creadores y sus dioses) y, casi seguro, a una mujer empuñando el micro. Los músicos casi todos sentado, incluso a veces la trompeta y el saxo. Ella al lado del piano o sola ante el público. El salón esta medio oscuro. Luces tenues. Humo en la sala y charlas distendidas que se entremezclan con el ritmo inquietante del jazz. Primero una lenta, después una rápida, otra pieza agresiva y ahora volvemos a la tranquilidad.
Jazz. La misma palabra es melódica, atrevida y atractiva.
El jazz relaja, sosiega. Te hace pensar en nada y en todo a la vez y te ayuda a encontrar un bien estar (llamadle paz si queréis) interior que te hace llegar a un estadio de sentimiento diferente, ni mayor ni menor, diferente al que sueles frecuentar. Es una palabra sonante pero sorda. Es un mito, una leyenda.
Jazz.
Ya no se que más poner, la mente me trabaja a ritmo de Jazz Acelera y frena. El jazz me posee. Escribo mientras lo escucho y, aunque os parezca la mayor estupidez de la historia, el jazz me posee.
Y ya solo me queda añadir una cosa más, “Jazz do it”
Prefiero no decir nada. Solo que esta mujer es de lo mejorcito que hay. La descubrí gracias a Ganon y me tiene atrapado con su música. Este video es una creación suya a base de videos enviados por sus fans. Es tipo “Free Hugs” pero basandose en la canción “Say it’s possible”
Enjoy it!
Soy un estudioso de las mentes que se autodeclara incomprendido. Busco sin necesidad y no suele encontrar nada. Me mareo redactando y no entiendo el sentido de mis frases, pero soy feliz. Vivo en mi mundo de baldosas amarillas con una choza en el país de NuncaJamas .Los que de mi algo saben suelen decir que no estoy del todo cuerdo, tienen toda la razon del mundo.
Mi lema: Hacuna Matata.